El cohecho rara vez ocurre por accidente. No es una idea improvisada ni un error aislado ni un desliz moral momentáneo. Es un proceso, metódico y previsible.

Los antecedentes conocidos en la formalización de Ángela Vivanco, las declaraciones de algunos imputados como del abogado Eduardo Lagos, y todo lo que rodea al caso de la Muñeca Bielorrusa, no revelan un hecho excepcional, sino un guión que ya hemos visto. La diferencia está en el nivel de sofisticación del libreto, así como en el poder y el escrutinio de sus protagonistas. Este guión, que conocimos de manera fortuita gracias a un audio privado y al trabajo periodístico que lo siguió, describe un patrón reconocible.

El cohecho avanza por etapas: identificación, negociación, pago, blanqueamiento de la coima, eliminación de rastros y, cuando el caso sale a la luz, el traspaso de culpas. Cada movimiento se apoya en el anterior y descansa en la misma convicción de que el poder, la influencia o el silencio bastarán para evitar las consecuencias.

Respetando la presunción de inocencia, y basada en los antecedentes conocidos de la investigación, esta es la anatomía del cohecho, ejemplificada en la trama bielorrusa.

Paso 1: Encontrar a la persona corrompible

No se trata de corromper a cualquiera. Se busca a quien tiene poder, capacidad de decisión y alguna debilidad, como ambición o sensación de impunidad. En este caso, la investigación apunta a la combinación del cargo de Ángela Vivanco y el rol activo que habría tenido su pareja, Gonzalo Migueles, en las gestiones y negociaciones.

La corrupción no empieza con dinero, sino con una lectura precisa del carácter de la persona, su influencia y las condiciones para que el trato prospere.

Paso 2: Negociar la coima

No hacen falta maletines de plata. Se negocia mediante conversaciones informales, ofrecimientos, favores disfrazados o regalos que parecen inocentes, pero que sí tienen precio.

Según la declaración del abogado de Belaz Movitec (CBM), Eduardo Lagos, los pagos no eran automáticos, sino que se acordaban caso a caso antes de cada sentencia, ajustando montos según urgencia y resultado esperado. La negociación precede y condiciona la decisión.

Paso 3: Pagar la coima

Una vez acordado el objetivo, llega el momento de honrar el trato. Un favor, una gestión o influencia a cambio de un pago, el que puede tomar distintas formas: dinero, bienes, viajes, favores cruzados o regalos de apariencia inofensiva. La creatividad aquí no es casual, sino estratégica.

Lagos, en su declaración, dijo que se habrían realizado cinco pagos, todos negociados “pago a pago” antes de cada sentencia favorable a CBM.

Paso 4: Lavar el dinero

Luego viene una de las partes más complejas. Para que el dinero pueda entrar a la economía formal, se utilizan terceros, sociedades, operaciones fragmentadas, testaferros o empresas fantasmas.

Sigamos la ruta del dinero de uno de los pagos hechos a Gonzalo Migueles. Tras un fallo a favor, el consorcio bielorruso pagó a los abogados, quienes hicieron llegar el monto a Migueles, seguramente registrado como “costo” o “gastos” en su contabilidad. El pago no era directo, sino a través de intermediarios, conversiones de moneda y múltiples transferencias que completaban el circuito de blanqueamiento.

Según la Fiscalía, el dinero pasó por Harold Pizarro, dueño de una casa de cambio, quien lo convirtió en dólares, el que luego fue canalizado a través de los conservadores Sergio Yáber y Yamil Najle mediante transferencias fragmentadas y contratos simulados, para borrar su origen ilícito y reingresarlo al patrimonio de Migueles.

Paso 5: Borrar la evidencia

No puede quedar rastro, se debe eliminar toda la evidencia. Cuando los hechos comienzan a salir a la luz, la prioridad ya no es el negocio, sino la supervivencia. En esta etapa, la complicidad se debilita y cada cual empieza a escribir su propio relato defensivo.

Paso 6: Sálvese quien pueda

Cuando ya es demasiado tarde, con prisión preventiva y formalizaciones de por medio, la lealtad se quiebra. Aparecen filtraciones, el traslado de culpas, explicaciones tardías y amnesia selectiva.

En la trama bielorrusa, la figura del cooperador eficaz ha permitido a algunos imputados negociar su salida del proceso, entregando antecedentes clave para reducir penas y agilizar su salida judicial. Por ejemplo, Gabriel Silber, socio de los abogados Lagos y Mario Vargas, se ha salvado de la prisión preventiva a cambio de su cooperación.

**

Como vemos, la corrupción no es solo un delito, sino una forma de entender el poder. Que hoy una exjueza esté siendo investigada y juzgada es impactante, pero también envía una señal relevante, y es que, pese al daño a la confianza, las instituciones están actuando.

El problema es que mientras sigamos tratando la corrupción como una excepción y no como un proceso con incentivos, señales y etapas reconocibles, seguirá reproduciéndose. Porque cambian los nombres y los casos, pero el manual permanece intacto. Por eso, estar atentos y denunciar a tiempo importa. Cuando algo huele mal, rara vez es casual.

 

Por Susana Sierra
Publicada en Ex-Ante

Producido por Webit Studios