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Hoy más que nunca, la gobernanza se pone a prueba en escenarios de tensión real. No hablamos de supuestos, sino de hechos concretos que tienen en vilo al mundo y, por supuesto, a las organizaciones.

En este contexto, los directorios se ven enfrentados a grandes exigencias y presiones. Muchas de ellas demandan rapidez, otras expertise. Lo cierto es que su rol estratégico no solo radica en la experiencia individual de cada uno de sus integrantes, sino en la capacidad que tengan de funcionar efectivamente de manera conjunta.

La forma en que los miembros del directorio interactúan, cómo toman las decisiones o cómo se distribuye el poder, no debe ser una apuesta al azar. La sinergia entre todos y el compromiso de cada uno es determinante para asegurar la efectividad del directorio y enfrentar exitosamente los desafíos actuales, a través de una gobernanza sólida y resiliente.

Esto es lo que se conoce como la dinámica del directorio, un factor determinante para el desempeño empresarial. Por eso la composición de la junta directiva resulta esencial: no basta con contar con profesionales técnicamente idóneos o con experiencia en el negocio; se requiere tener un directorio que realmente aporte valor en el tiempo.

Entonces, ¿qué requieren los directorios para una correcta dinámica del directorio?
Acá les compartimos 7 pasos esenciales que toda empresa debe considerar para enfrentar efectivamente el mundo actual.

 

1. Asegurar equilibrio entre antigüedad y renovación:

Debe existir un balance entre quienes llevan más tiempo en el directorio y la mirada fresca de nuevos integrantes para combinar el conocimiento profundo del negocio con perspectivas renovadas. Para evitar que la antigüedad derive en una concentración excesiva de poder, es necesario contar con mecanismos claros de renovación periódica, como límites de permanencia, evaluaciones de desempeño o planes de sucesión, que aseguren una rotación ordenada y transparente.

 

2. Cambiar periódicamente las presidencias:

Es recomendable que exista alternancia de estos cargos, tanto del directorio como de los comités, para evitar dinámicas de poder arraigadas. La rotación ordenada de estos cargos promueve un liderazgo más equilibrado, distribuye las responsabilidades y fortalece la colaboración del grupo, reduciendo el riesgo de dependencias excesivas o concentraciones informales de influencia.

 

3. Estructura de liderazgo definido:

Los directorios deben asegurar con claridad quién toma el rol de coordinar y guiar el trabajo del grupo. Se deben incluir a directores independientes, ya que su presencia dentro de esta estructura contribuye a una mayor objetividad, diversidad de opiniones y apertura al debate, fortaleciendo la capacidad del directorio para supervisar y desafiar constructivamente a la administración.

 

4. Evaluaciones continuas:

Es fundamental que se realicen evaluaciones al directorio como órgano colegiado, así como a cada uno de sus integrantes de forma individual. Idealmente, estas deben ser realizadas por un externo cada dos o tres años. Además, los resultados de dichas evaluaciones deben traducirse en acciones concretas para el corto, mediano y largo plazo.

 

5. Buena comunicación con inversionistas:

Mantener un compromiso frecuente, transparente y receptivo a las inquietudes de los inversionistas es clave para fortalecer la confianza, prevenir conflictos y alinear expectativas.

 

6. Supervisión de planes de sucesión:

Se deben establecer con claridad los planes de sucesión para el CEO y ejecutivos clave. Como parte de la dinámica, el directorio tiene un rol relevante revisando, aprobando y actualizando dicho plan, así como identificando a los nuevos talentos que surjan.

 

7. Actuar, no solo informarse:

Los directorios no solo deben estar informados sobre el desempeño de la empresa y de los resultados en los distintos indicadores externos, sino que esto debe ser materia de discusión en sus sesiones. A partir de estas discusiones, el directorio debe definir planes de acción concretos, asignar responsables y establecer mecanismos de seguimiento que permitan evaluar avances y corregir desvíos. Un enfoque orientado a la acción fortalece el rol de supervisión estratégica y asegura que la información se traduzca en decisiones efectivas.

 

Conclusión

Lograr una buena dinámica del directorio requiere de todos estos elementos clave. Sin duda, contar con un equipo que actúa de manera conjunta y que utiliza las diferencias como ventaja competitiva, podrá responder de manera más rápida y efectiva a las exigencias del mundo actual.

Hoy el liderazgo no solo requiere de conocimientos, sino también de audacia, resiliencia, apertura de mente y nuevas habilidades. Las empresas necesitan directores que no solo ocupen un asiento, sino que sean capaces de mirar el paisaje de manera integral, que analicen el panorama de manera estratégica y, sobre todo, que estén dispuestos a escuchar, cuestionar y adaptarse a los cambios, que son cada vez más veloces.

 

* Este artículo se basa en una columna de Susana Sierra publicada originalmente en Forbes Business Council, y ha sido actualizado para nuestra audiencia.

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