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El 2026 se proyecta como un año especialmente exigente. Llega arrastrando muchas de las tensiones que marcaron el 2025 como inestabilidad geopolítica, polarización y presiones inflacionarias. Al mismo tiempo, las organizaciones deberán seguir adaptándose al avance acelerado de la inteligencia artificial, las presiones regulatorias y las crecientes expectativas en transparencia y sostenibilidad.

Serán los directorios quienes definan la capacidad de las organizaciones para adaptarse y generar confianza en un mundo distinto, que exige ser comprendido y gestionado con nuevas herramientas y enfoques.

Los que lideren con éxito en 2026 serán aquellos que actúen con decisión en estas cuatro áreas críticas:

  1. Diversidad de perspectivas para una toma de decisiones efectiva
  2. Directorios que anticipan riesgos, no solo reaccionan.
  3. Tecnología como motor y desafío estratégico
  4. Cultura de aprendizaje, adaptabilidad y transformación


    1. Diversidad de perspectivas para una toma de decisiones efectiva

La diversidad de experiencias, trayectorias y disciplinas es un motor esencial para tomar mejores decisiones con mayor profundidad. Los directorios que realmente agregan valor se reconocen por su composición: están diseñados para que cada miembro aporte competencias específicas y, sobre todo, para que exista apertura a debatir y contrastar ideas.

Esta relación entre diversidad y mejor toma de decisiones no es solo una intuición de buena gobernanza. Diversos estudios lo confirman, como “Trends and Insights: Board Leadership Diversity and Organizational Performance” de Harvard Business School, que muestra que los directorios con mayor diversidad de trayectorias, experiencias y perspectivas desarrollan procesos deliberativos más rigurosos y alcanzan un mejor desempeño organizacional, especialmente en entornos complejos. Además, enfatiza que incorporar uno o dos directores “diversos” no elimina el pensamiento colectivo, porque la diversidad numérica no garantiza diversidad real en la toma de decisiones.

Herramientas como la matriz de habilidades permite detectar los vacíos críticos de un directorio, al mapear las destrezas existentes frente a las que la organización necesita, mostrando fortalezas, brechas y niveles de competencia para orientar la planificación de talento y la capacitación. Así, permite ver qué conocimientos hay, cuáles faltan y quién puede desarrollarlos o transferirlos. Con esta información, se puede determinar si alguien del directorio domina temas necesarios para el negocio, como ciberseguridad o inteligencia artificial para supervisar con criterio. Por lo mismo, se debe considerar la incorporación de expertos externos, que traigan los conocimientos que no existen internamente para fortalecer la labor del directorio.

Además, esta matriz muestra que la diversidad va mucho más allá del género, y abarca también diversidad de capacidades y miradas. Los accionistas son cada vez más conscientes de la necesidad de contar con directores que aporten conocimientos específicos y experiencias diversas, capaces de generar valor diferenciador y, en conjunto, fortalecer la toma de decisiones.

Las juntas directivas que se sienten cómodas con opiniones distintas, que escuchan ideas diferentes a las propias y fomentan deliberaciones exigentes llegan a conclusiones más sólidas y decisiones más robustas.

 

2. Directorios que anticipan riesgos, no solo reaccionan.

Los directorios que liderarán en 2026 no solo gestionarán riesgos, sino que definirán con precisión su apetito y tolerancia al riesgo. Esta anticipación es especialmente relevante en una región donde muchos aún operan desde el cumplimiento como un checklist y desde su zona de confort, evitando cambios por temor a equivocarse. El sello diferenciador será saber hasta dónde asumir incertidumbre para capturar oportunidades, equilibrando innovación con control. La clave estará en evitar la parálisis y avanzar, a la vez que se previenen apuestas desmedidas que comprometen la sostenibilidad.

En esa línea, el informe “Risk Management and the Board of Directors” del Harvard Law School Forum on Corporate Governance, destaca la necesidad de que las empresas revisen de forma permanente su exposición al riesgo y ajusten sus políticas y procesos en consecuencia. Y enfatiza que la gestión de riesgos debe abordarse como una materia de gobernanza y estrategia, y no solo como un asunto comercial u operacional, recayendo la responsabilidad de supervisión del directorio.

Son muchos los directorios que ya aplican este enfoque y que han demostrado resultados positivos. Las compañías que se prepararon para escenarios adversos antes de la pandemia o con visión de futuro, anticipando riesgos y definiendo planes de contingencia, reaccionaron con agilidad, logrando pivotar sin perder estabilidad. Del mismo modo, las empresas que incorporaron escenarios de disrupción tecnológica hace cinco años hoy son aquellos que lideran la adopción de IA, mientras otros aún discuten sus riesgos.

El informe señala que, en un entorno de riesgos dinámico, los directorios deben fortalecer continuamente sus capacidades, ajustando su composición, capacitación y apoyo experto para responder a la evolución del negocio y a las crecientes expectativas de los stakeholders.

Una buena gestión de riesgos exige información de calidad, comunicación fluida entre áreas, y un sistema de control interno efectivo. No es solo evaluar matrices, sino que es construir una cultura que identifique amenazas, refuerce los incentivos correctos y active protocolos antes de que los problemas escalen. La gestión de riesgos se tiene que convertir en una práctica estratégica y viva, capaz de anticipar señales y actuar con oportunidad.

 

3. Tecnología como motor y desafío estratégico

La tecnología juega hoy un rol trascendental en las empresas, no solo por su impacto estratégico, sino porque está redefiniendo modelos de negocio y transformando cómo las organizaciones compiten, innovan y crean valor.

El reporte State of AI 2025 de McKinsey revela que, si bien casi nueve de cada diez organizaciones ya utilizan inteligencia artificial en al menos una función, solo una minoría ha logrado escalar estas iniciativas a nivel organizacional para generar impacto empresarial significativo, y la mayoría aún se encuentra en fases piloto. Este dato muestra que, más allá de la adopción tecnológica, es fundamental contar con una integración estratégica y una gobernanza sólida para que la IA impulse innovación y creación de valor de manera sostenible.

Un directorio preparado no solo supervisa: guía, cuestiona, anticipa y decide. Y para eso necesita competencias técnicas sólidas. Solo así podrá comprender a fondo el impacto de la IA y las tecnologías emergentes en el negocio, integrarlas en la discusión estratégica y anticipar riesgos y oportunidades. Todo esto exige, además, un marco ético sólido que oriente cómo estas tecnologías se implementan y gobiernan dentro de la organización.

Mantenerse conectados con la realidad operacional y con las tendencias del mercado es clave para posicionar a la empresa donde realmente debe estar. En este punto, contar con una gobernanza de IA robusta será determinante para mitigar riesgos, especialmente considerando que la regulación avanza más lento que la propia tecnología.

Dedicar tiempo a estos temas ya no es opcional. De no hacerlo, los directorios corren el riesgo de quedar desfasados, tomar decisiones con información incompleta y perder oportunidades estratégicas en industrias que se transforman a gran velocidad.

 

4. Cultura de aprendizaje, adaptabilidad y transformación

Los directorios que marcan la diferencia no solo incorporan talento diverso, sino que crean una cultura que fomenta la curiosidad, el aprendizaje continuo y la capacidad de adaptación. El rol del director hoy exige cuestionar supuestos, explorar escenarios y ajustar el rumbo con agilidad frente a cambios disruptivos.

Lo importante está en salir de los modelos de gobierno corporativo más rígidos que se limitan a cumplir con lo mínimo.

Los directorios deben evolucionar hacia modelos más dinámicos, donde se privilegie la conversación estratégica, la evaluación periódica del desempeño y la actualización constante de conocimientos a través de programas de formación. La capacidad de aprender rápido y ajustar el rumbo será el factor diferenciador. Solo con directores capacitados y diversos, capaces de combinar experiencia con apertura al cambio, se logrará anticipar riesgos y convertir la incertidumbre en ventaja competitiva.

Según 2025 Annual Corporate Directors Survey Driving a culture of accountability in the boardroom de PwC, aunque las expectativas sobre el rol del directorio están evolucionando, las incorporaciones siguen privilegiando competencias tradicionales, lo que plantea dudas sobre su preparación para los desafíos futuros. El estudio advierte además un sesgo hacia habilidades que ya han probado ser efectivas, en desmedro de capacidades emergentes clave.

 

Conclusión

En un entorno cambiante, incierto y altamente disruptivo, las empresas necesitan gobiernos corporativos sólidos y a la vanguardia. Los directorios no pueden limitarse a administrar el corto plazo, sino que deben mirar hacia el futuro y construir empresas capaces de adaptarse y prosperar en el tiempo.

Hoy, los directorios dejaron de ser actores meramente representativos. Ejercen un poder estructural que influye directamente en el rumbo de las organizaciones. Por eso requieren una composición verdaderamente diversa, no solo en género, sino en habilidades, conocimientos, experiencia y resiliencia. Más que nunca, los directores deben anticiparse, impulsar acciones, promover conversaciones difíciles y tomar decisiones complejas, incluso cuando eso implique ir contra la corriente.

Los accionistas y el entorno están observando cómo los gobiernos corporativos responden a esta vorágine y qué tan preparados están para enfrentar los desafíos que definirán el futuro de sus empresas. Aquellas empresas con mayor adaptabilidad presentarán mejor rentabilidad, mayor acceso a capital y lograrán retener y atraer al mejor talento.

La pregunta ya no es si deben transformarse, sino qué tan rápido serán capaces de hacerlo. Y para ello, seguir estos cuatro puntos es esencial.

 

Producido por Webit Studios