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¿Qué presidente genera más valor: independiente o controlador? Esa fue la pregunta que centró la segunda sesión del Ciclo de Debates organizado por BH Compliance y el Centro de Gobierno Corporativo UC, instancia que reunió a destacados líderes empresariales para reflexionar sobre uno de los temas más relevantes de la gobernanza corporativa actual.

El panel estuvo compuesto por Pilar Dañobeitía, presidenta de SMU; Bernardo Larraín, presidente de CMPC; y Alberto Etchegaray, director de empresas, y fue moderado por Luis Hernán Paúl, director del Centro de Gobierno Corporativo UC.

Desde BH Compliance, dio unas palabras de bienvenida, el Gerente de Operaciones, Ramón Montero.

Algunos de los temas que se abordaron y sus principales reflexiones fueron:


Directorios que agregan valor

Los panelistas coincidieron en que los directorios pueden generar un aporte significativo a las organizaciones, pero enfatizaron la necesidad de mantenerse en un proceso constante de revisión y mejora.

Entre los principales factores que fortalecen su aporte destacaron:

  • La autoevaluación periódica del directorio y de sus integrantes.
  • La incorporación de diversidad de experiencias, trayectorias y formas de pensar.
  • La capacidad de considerar distintas perspectivas, incluyendo accionistas, reguladores, comunidades y otros grupos de interés.
  • La existencia de espacios diferenciados para informar, debatir y tomar decisiones.

El desafío de presidir un directorio: principal diferencia entre ser buen director y buen presidente

Más allá de los conocimientos técnicos, la discusión destacó que el principal atributo de un presidente de directorio es su capacidad para conducir conversaciones y aprovechar el talento colectivo.

Entre las responsabilidades más relevantes de este rol se mencionaron:

  • Generar las condiciones para que se expresen distintas opiniones.
  • Evitar cerrar discusiones prematuramente y promover debates de calidad.
  • Lograr acuerdos y conducir al directorio hacia decisiones oportunas.
  • Conocer en profundidad la cultura, historia y momento que vive la empresa.
  • Facilitar la integración y participación efectiva de nuevos directores.

¿Qué modelo funciona mejor?

Respecto de la pregunta central del debate, la conclusión fue clara: no existe un modelo único ni superior por definición. Los panelistas destacaron que tanto un presidente independiente como uno perteneciente a la familia controladora pueden desempeñar exitosamente el cargo, dependiendo de las características y necesidades de la compañía.

Entre las ventajas identificadas se mencionaron:

Presidente de familia controladora

  • Mayor conocimiento de la historia y cultura de la empresa.
  • Mirada de largo plazo vinculada a la propiedad.
  • Cercanía con las decisiones estratégicas relevantes.

Presidente independiente

  • Mayor distancia y objetividad en determinadas situaciones.
  • Especial aporte en materias de gobernanza y gestión de crisis.
  • Capacidad para actuar como contraparte de la administración y de los controladores.

Todos coincidieron que la clave está en contar con la persona adecuada para el momento que enfrenta la organización.


La relación con el gerente general

Uno de los temas que generó mayor consenso fue la importancia de la relación entre el presidente del directorio y el gerente general. Los panelistas señalaron que una comunicación fluida y una relación basada en la confianza permiten anticipar riesgos, enriquecer las discusiones estratégicas y fortalecer la toma de decisiones.

Al mismo tiempo, enfatizaron la importancia de mantener roles claramente definidos:

  • El directorio debe enfocarse en la conducción estratégica y la supervisión.
  • La administración debe conservar su espacio para ejecutar y gestionar.
  • Ninguno de los dos roles debería invadir las responsabilidades del otro.

Nuevas generaciones y equilibrio de roles

Hacia el cierre, los panelistas abordaron preguntas de los asistentes, resaltando la importancia de la incorporación de personas más jóvenes a los directorios y coincidieron en que pueden aportar nuevas perspectivas frente a desafíos como la inteligencia artificial, los cambios en los hábitos de consumo y los riesgos reputacionales. Sin embargo, enfatizaron que la edad debe ir acompañada de preparación y experiencia.

También se discutió la conveniencia de que tanto el presidente del directorio como el gerente general pertenezcan a la familia controladora. Aunque no existe una regla única, los expositores destacaron la importancia de mantener contrapesos, diversidad de miradas y una clara separación de roles para fortalecer la gobernanza corporativa.

 

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Este segundo encuentro ofreció un espacio de reflexión sobre el rol del presidente del directorio y su impacto en la efectividad de los gobiernos corporativos. Entre las principales conclusiones, destacó que el éxito de un directorio depende menos del origen de quien lo preside y más de su capacidad para generar confianza, integrar distintas perspectivas y promover una visión de largo plazo. En un entorno cada vez más desafiante, el liderazgo y una gobernanza sólida siguen siendo factores clave para el desarrollo sostenible de las organizaciones.